Un puente al blues del futuro

El viernes 12 de julio MONOVISION se presentó en vivo en La Tangente. Fue una noche intensa que por momentos conectó el Río de la Plata con el Río Misisipi de manera casi cinematográfica.

Medianoche en Paris (2011) es una película de Woody Allen en la cual el protagonista tiene acceso a compartir noches de copas con destacados personajes de su admirada Generación Perdida. Si está en el momento indicado -la medianoche- en el lugar indicado -una esquina determinada de la ciudad de las luces-, la conexión es un hecho. Bien, si un distraído amante del bluesrock clásico pasó luego de medianoche por la esquina de Honduras y Godoy Cruz, y se metió en La Tangente, muy probablemente haya sentido que, luego del show de MONOVISION, de alguna manera sobrenatural se trasladó a alguna pequeña ciudad de las que rodean en Río Misisipi desde Mineápolis a Nueva Orleans.

Entrada la madrugada del sábado MONOVISION subió al escenario y desde la propia actitud escénica sumergieron a los asistentes en un viaje valvular que mixturó hits con pasajes jameados que reivindicaron la vieja escuela que, en definitiva, dio origen a todo -absolutamente todo- lo que pasa musicalmente en ese gran capítulo de la cultura popular que llamamos rock.

La banda comandada por Pil del Villar, de oportunos oxfords, chaleco y Les Paul, arrancó su set con Nací Sabiendo, nuevo corte de MONOVISION, su long play en vinilo que fue lanzado a fines de 2017. El groove se montó sobre la batería de Alex Fank y el bajo de Sebastián Scala, crudo y preciso. Mariano Acosta apoyó en todo momento con sus teclados.

Siguieron Humo y Luna, que empataron a los monos con tipos como Jack White, Andrew Stockdale y Josh Homme, en eso de retomar lo mejor de la herencia bluesrockera de antaño. Como ellos, la vistieron con un audio totalmente actual y proyectaron un futuro en el que, definitivamente, el género no está muerto; sino que aún suena fresco, jovial.

Con el tandem Duda Blues y Perro Suelto, el paisaje sí se sumergió en la cuenca del Misisipi, mostrando MONOVISION su faceta más cercana a un purismo ortodoxo que, acaso, no promulgan: el costado blusero de elásticos slides y pesados bits. Siguió Torre de Control, la canción en la que Pil del Villar recuerda que vive «en la ciudad del gran río», construyendo un puente tácito entre la base de operaciones de su banda y aquel accidente geográfico que en el Norte sirvió de telón de fondo para el desarrollo del blues negro.

Abriendo aún más el sentido de la noche, MONOVISION cruzó sonoramente el Atlántico y versionó a los mejores Beatles. Interpretaron su potente versión de Glass Onion, lanzada hace apenas meses en ocasión del 50vo Aniversario del Álbum Blanco. La banda ya sonaba suficientemente caliente como para olvidar el crudo invierno que afuera congelaba la madrugada porteña.

Para el tramo final del show llegaron los invitados. El primero fue nada menos que Mr. Jimmy Rip. El neoyorquino vive en Buenos Aires hace casi diez años, y era un secreto a voces que iba a tocar. Rip es íntimo amigo de la banda, y productor ad hoc de su disco. De estricto sombrero negro se sumó a una versión libre y pantanosa de Se fue un Tren, sostenida sobre el pesado bajeo de Scala. Misteriosamente Pil comenzó a cantarla en inglés y fue en el momento del primer bend de Mr. Rip cuando aquel escucha desprevenido sintió el llamado de la mismísima encrucijada en la que un joven Robert Johnson entregó su alma a cambio de talento. El invitado siguió agitando su Telecaster en Recuerdos del Futuro, un título que explicita la tensión entre el pasado y el devenir que se escucha en la música de MONOVISION.

Sin solución de continuidad subió al escenario Gori, otro familiar de la banda, quien comparte un dueto con Del Villar llamado oportunamente Hermanos de distinto Padre y Madre. Interpretaron Caballos Negros Atravesando el Desierto de Noche, de Fantasmagoria, su banda principal; y Sexapil, movedizo rockandroll protopunk que contó con su participación en la grabación del long play de MONOVISION. «Somos la generación que va a enterrar a todos, los ídolos y héroes donde todo empezó» cantan los hermanos por elección y agregan sarcásticamente: «No lo podemos frenar». El mensaje a esta altura de la noche es claro. No se trata de quedar atrapados en el pasado, sino de construir un nuevo futuro evocando lo mejor que nos reúne.

MONOVISION cerró su show con Sálvese Quien Pueda, que musicalmente sintetiza el espíritu de su disco homónimo y cuyo protagonista transmite la desesperación de encontrarse en medio de una escenografía que no siempre es afín. Buenos Aires no es Chicago, pero a veces se parece.